EL JUEGO MACABRO DE LA TELEREALIDAD
Si quieren pasárselo bien, vean esta película. Ocurrió cerca de tu casa es la ópera prima del cineasta Rémy Belvaux, la cuál provocó -a principios de los 90'- un pequeño terremoto en el mundo de la ficción. Filmada e interpretada por un grupo de jóvenes estudiantes de cine, la obra se basa en la estética del reality, esa especie de pornografía televisiva que inventó la telebasura. Fuera de eso, Belvaux aprovecha dicha manera de incidir en el mundo y monta una farsa caótica y cruel sobre un ladrón psicópata que se siente una estrella del cine. Qué es la realidad y qué es la ficción no es la única pregunta que sobrevuela en la mente del público: ideas como hasta qué punto la moral occidental puede soportar la barbarie -filtrada a través del humor- o si nuestra civilización ha llegado a un colapso donde el mal por el mal se convierte en una forma de vida, son cuestiones que nacen del propio film.
Una de las claves esenciales de la película es el protagonista -interpretado por Benoît Poelvoorde, además de ser uno de los creadores-, un demente-bufón inspirado en parte en el Belmondo de Al final de la escapada (1960), atento constantemente a la cámara, intentando brillar en la pantalla para intensificar la vida, demoliendo uno a uno todos los límites de la decencia. Poelvoorde encarna a un asesino despiadado y naif que se relaciona con la existencia como si esta fuese una mera ficción. Sin consecuencias. La muerte no es importante sino la intensidad, la vitalidad y la energía incesante. The show must go on. Por eso la película recuerda tanto a films como Toma el dinero y corre (1969), Dirty Harry (1971) o -en otro sentido- a la excéntrica Grey gardens (1975). Violencia, humor y locura en un sainete terrorífico lleno de audacia y aire fresco.
¿Qué ocurre si podemos ver todo, si toda la realidad se hiciera accesible, si todas las imágenes estuvieran disponibles y nada fuera opaco? ¿Está el público preparado para visionar ciertas escenas, ciertas realidades, ciertas imágenes? Así, Ocurrió cerca de tu casa plantea serios dilemas de este tipo, haciendo cómplice al espectador de los propios crímenes acaecidos en el film. Abrir los ojos o cerrar los ojos, ¿qué hay delante nuestra? ¿Hemos perdido toda la sensibilidad que nos configura o al menos queda algo de decoro? ¿Por qué no soportar las cruentas secuencias de la película si todos los días la televisión y las redes muestran sin pudor fragmentos de guerras, violaciones, accidentes y masacres mucho peores y en directo?
Además, esto sólo es una ficción, un entretenimiento.
Ocurrió cerca de tu casa está emparentada con la pobre e inaguantable Delicatessen (1991), con la inquietante Benny's Video (1992), con los bastidores espectaculares de The Last party (1993), con el espíritu de Pulp Fiction (1994), de Asesinos natos (1994), con el humor de Four rooms (1995), la agonía de Scream (1996), la insensibilidad de Starship Troopers (1997), la frescura de El odio (1995) o la suciedad burguesa de Trainspotting (1996), películas de la misma época que exploraron ese trance fin-de-siglo, frenético, vacío y lleno de burradas apocalípticas. Cuando una época claudica en el nihilismo sólo brilla la comedia como último suspiro de una cultura paralizada por el materialismo y los medios. Ante el peligro del conformismo, Belvaux nos ofrece un caramelo envenenado, una suerte de venganza ante un mundo de insensibilidad y apatía. Belvaux utiliza la incomunicación y el futurismo, el absurdo y la demencia. En definitiva, parodia que en España se tradujo en el fenómeno Muchachada Nui, creada por jóvenes muy enterados de estas estéticas y estudiantes de bellas artes atentos a películas de culto como esta.
Para terminar, como epílogo, apuntar que Rémy Belvaux se tiró a las vías de un tren en el 2006, tal vez hastiado por la vida, tal vez decepcionado por el cine, incapaz de cambiar el mundo de inmediato, sintiendo que cada día es más malvado. El tiempo es muy importante en las artes, aunque sea para destruirlo. Para hacer una película de esta naturaleza y esta originalidad hay que ser muy valiente, muy inconsciente: Rémy Belvaux lo fue y este film justifica su existencia. Para finalizar, anotar que él junto a unos amigos -autodenominados como los Entartadores-, fueron los ejecutores del glorioso tartazo que se le propinó en Bruselas a Bill Gates en 1998.
Una auténtica obra de arte de telerrealidad.
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